viernes, 22 de junio de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
Una sonrisa voló sobre los árboles.
Una sonrisa voló sobre los árboles.
Tal ente
radiante
susurraba algo sincero
por debajo de las ramas,
lo que nace de las sombras
entre los nidos de amantes.
Del balcón colorido de tu boca,
con mirada hacia la tela
donde las estrellas dibujaban su rostro,
También rezaba una luna por su muerte,
sabiendo que tus labios danzaron
por él
sin respirar
bajo su envidia plateada.
Todos,
sin aliento
sin pensar
conmoción y nostalgia.
Todos
fuimos piedra en la orgía,
lluvia que cae de las manos,
cae suavemente al jardín de los deseos
un pantano que había.
Una sonrisa
partió la noche,
y las cenizas del sueño
se perdieron entre tanta tierra.
La copia imperecedera de tus labios,
después de la odisea
colmó de amor a las almas
soñadoras de tan bello gesto,
queriendo ser
lo que vuela entre nosotros;
Yo anhelando moría ser
el blanco de la Luna.
Tal ente
radiante
susurraba algo sincero
por debajo de las ramas,
lo que nace de las sombras
entre los nidos de amantes.
Del balcón colorido de tu boca,
con mirada hacia la tela
donde las estrellas dibujaban su rostro,
También rezaba una luna por su muerte,
sabiendo que tus labios danzaron
por él
sin respirar
bajo su envidia plateada.
Todos,
sin aliento
sin pensar
conmoción y nostalgia.
Todos
fuimos piedra en la orgía,
lluvia que cae de las manos,
cae suavemente al jardín de los deseos
un pantano que había.
Una sonrisa
partió la noche,
y las cenizas del sueño
se perdieron entre tanta tierra.
La copia imperecedera de tus labios,
después de la odisea
colmó de amor a las almas
soñadoras de tan bello gesto,
queriendo ser
lo que vuela entre nosotros;
Yo anhelando moría ser
el blanco de la Luna.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)