jueves, 5 de enero de 2012

Suplica.

Por favor, no juegues conmigo.
No saques ventaja de errores pasados,
pues contigo aprendo a amar, y a ser amado.

No juegues conmigo,
porque una traición basta
para que el deseo de estar aquí, vuele lejos sin retorno.

No juegues conmigo.
No conviertas mi figura
en una sombra, que acaso eclipse un recuerdo.

No juegues conmigo,
no con mi corazón inexperto,
Tan falto de locura, de labios viajeros, de amor sincero.

No juegues conmigo, mujer,
Tómame por favor en serio.
Volver a ser iluminado por la oscuridad de ese farol, es derrota, suicidio incierto.

Si acaso juegas conmigo,
te ruego lo dejes ahora, sin espera.
Mi pecho estalla y el saber asfixia, no libera.

Ya nada es sorpresa a medida que avanzo.
Amarrado me encuentro a tus hilos, a tus manos. A un capricho?

Es un punto de no retorno. Comenzaste esto,
y titubeé al principio. Te lo dije, querer es un desafío.

Tomaste mi corazón (al descubierto lo dejaste)
Y aquí me tienes, en el bolsillo de tu jeans, colgado a tu oreja, escribiendo versos en tu piel morena.

No juegues, ya basta.
Me escuchas?
No lo sigas haciendo. El daño es irreversible. El afecto, el afecto, el afecto…

Yo sé que tú sabes.
Mas, cuánto sabes?
Ahora lo creo. El amor es más que ciego.

Ciego porque oigo tus palabras,
un te amo, un roce, tu cabeza en mi hombro
Y por amarte, dejo sin guardia
Mis deseos, mis miserias, mis anhelos.

Y me encuentras estúpido.
Con el silencio matas al sensible poeta,
Al niño apasionado.

Si ya todo está perdido, no quiero oírlo.
Si acaso es tarde, perderé entonces el aliento en una lucha opresiva.
Si probablemente, para tu amor no hay remedio,
Te pido entonces des paso al recreo, y mira los ojos del hombre que por tu vida cela.

No hay comentarios:

Publicar un comentario