jueves, 6 de septiembre de 2012

En blanco y negro.

Desde el comienzo, cuando el color de
mis pupilas se tornó
color ciudad, color Santiago,
supe la veracidad de sus palabras.

Hace unas semanas
acepté el hecho
que a la sombra de esta ciudad
 amaría solo.
Supe que terminaría
así,
como una torre bajo gas lacrimógeno,
 o como una silueta vaga y solitaria,
O tal vez como bromeaste una noche: unas gafas que cruzan el Mapocho.

Hace unas semanas, cuando dejé
que te fueras de Santiago, de mi vida,
fue cuando entendí que mi amor
es un amor en blanco y negro.

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