Necesito algo de ti, como la primavera a las flores,
Aunque sea un trozo de tu ingrata memoria.
Quizás una palabra, que siembre la vida;
Quizás un sentimiento, que de tu boca brote.
En mis manos fluyen copias de tu alma/ que asaltan cada letra de mi nombre,
Cada idea abstracta que suspira
Trozos de mi piel, sin esencia, sin salidas
Hasta que llegar a un punto muerto, más vacío que la muerte.
No paro de imaginar en esta hora infame
Un paraje mustio, ausente el jazmín y la begonia.
Tu cuerpo se entrega a mis manos, sin premura
Ansiando tocar lo más íntimo de tu sexo celeste.
Y es que cada vez que vuelve tu recuerdo,
Es inevitable atentar contra mi alma.
Mi amor vuela hacia ti, como ave inmolada
Hasta desaparecer en traidores segundos.
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