Decido una vez más situarme en el momento,
Hasta ese invierno, de mil caras tristes.
Recuerdo llantos, y nubes grises,
Y las calles, y tu cuerpo alborozado.
Te miro fijamente, y observo tus palabras,
Que vuelan suavemente hasta posarse en mis labios.
Perfectas emociones, escritas por el viento
Se incrustan en la noche, tocadas por ella.
En un arrebato, del sol ansioso y miserable
Se incendia el cielo, y te quitan de mis brazos.
Le da muerten a tu cuerpo, separando nuestras manos
Quedándome tu voz, brisa incesante.
He de abrir los ojos, sabiendo que estas ausente,
Enmudeciendo el llanto el dolor recuerdo.
Anestesia quiero, o quizás olvido,
Para así vagar perdido entre el idilio inexistente.
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